Me tienes harta, harta de tus caprichos.
lunes, 20 de diciembre de 2010
miércoles, 15 de diciembre de 2010
Como siempre, a primaveras.
Me encuentro bien así, contigo; pero sabes que me engancho fácilmente, que me cuesta soltarte.
Lo único que odio es que no pueda ser siempre.
lunes, 13 de diciembre de 2010
Cuenta atrás.
Y que joder, a pesar de los años, de los golpes, de las caídas. A pesar de que los principios nunca fueron fáciles, a pesar de querer a ratos, a primaveras; a pesar de todo, tengo que confesar que no consigo imaginarme sin tu amor. Que lo nuestro es especial, raro. Que me gustan tus manías, tus maneras. Y que sin todas esas cosas, tampoco serías tu, ni nuestra historia. Que los años pasan rápido porque los vivo contigo y que jamás he deseado tanto volver de vacaciones en septiembre. Que esto, exactamente esto, es tan solo el principio. Es la punta del iceberg. El resto vendrá solo.
sábado, 11 de diciembre de 2010
Sabemos lo que estamos haciendo.

Es impresionante. Lo digo con todas las letras y en mayúsculas si hace falta. Dejarnos llevar ya es habitual, nos gusta el riesgo. Apostarlo todo a una carta, ¡a la mierda la prudencia!
Sé cómo eres, lo tengo muy claro. Y por eso no me preocupa lo que pueda pasar, porque sé que estás viviéndolo todo como si fuera la primera vez, como si no se fuera a repetir.
Vivir al día, al límite. Arriesgar un poquito más de lo normal.
viernes, 10 de diciembre de 2010
Ésta es mi historia.
Y no es una historia de logros, ni de batallas ganadas. Es una historia de lucha, de constancia, de no abandono, de sudor y lágrimas, de querer y poder, de darlo todo. No la he vivido sola, pero tampoco del todo acompañada. Dejé de hablar en plural hace tiempo. Te he tenido aquí a ratos, a despedidas, a encuentros; me encanta, me encantas.
Ver que aún estás, que sabes tan bien como yo que pase lo que pase seguirá siendo inevitable.
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Ni siquiera hace sol.
martes, 7 de diciembre de 2010
Vas a estar siempre conmigo.
Al final llega un momento en el que no sabes hacia donde ir. Los caminos se separan, divergen de tal manera que ya no hay manera de unirlos. Si le sigues te hundirás, si empiezas de cero le llevarás siempre contigo. Y te das cuenta de que ninguno es lo que buscas. Y te hundes más aún. Miras a tu alrededor y nada es como debe ser, no es la vida que querías, nada te sale bien.
Pero hay un factor con el que aún no has contado; y es que las casualidades existen, aunque yo no crea en ellas. Puedes estar seguro de que el día menos esperado ocurrirá, y por fin vivirás tu historia, tu vida. Pasará el tiempo y te pararás a pensar mil veces cuál fue el momento, dónde ocurrió, cómo fue; y lo encontrarás. Y pese a la nostalgia, pese a los malos momentos y a las despedidas, vas a sonreir, porque sabes que jamás vas a sentir algo tan fuerte.
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