Y no es una historia de logros, ni de batallas ganadas. Es una historia de lucha, de constancia, de no abandono, de sudor y lágrimas, de querer y poder, de darlo todo. No la he vivido sola, pero tampoco del todo acompañada. Dejé de hablar en plural hace tiempo. Te he tenido aquí a ratos, a despedidas, a encuentros; me encanta, me encantas.
Ver que aún estás, que sabes tan bien como yo que pase lo que pase seguirá siendo inevitable.
Tan parecida a la mia...
ResponderEliminar