Domingo, 16:32. Bajo la persiana, últimamente hasta la luz me hace daño. En la radio suena rock&gol, a estas horas la música es magnífica. Me tiro en la cama, y es imposible dormir por mucho que lo necesite. Me dejo llevar. No intento contener las lágrimas, ¿para qué? Esta vez ha sido incluso dulce... sin rabia, sin histeria contenida en cada respiración. Solo cerrar los ojos y pensar un poco... o quizá demasiado. Juraría que lo tengo controlado, pero yo no acostumbro a jurar así que no las tengo todas conmigo.
Me estremezco, me acurruco, intento que las extremidades de mi cuerpo estén muy pegadas a él, para que no se sienta tan solo... Pero no consigo hacer mucho, los escalofríos no cesan, sigues aquí conmigo... Llorar me agota, así que poco a poco me voy rindiendo, desisto, me doy por vencida. Me has ganado otra batalla y diría que también la guerra. Que el sueño se apodere de mi... esta noche será otro día.
No hay comentarios:
Publicar un comentario