Me acaba de pasar algo increíble. Tengo la angustia metida en la garganta, no permito que salga. Me he puesto a leer viejos textos, recuerdos al fin y al cabo... y casi no me lo creo. No tanto por mi, sino por ti que nunca te has enterado de nada. Llevas años viviendo sin saber lo que realmente importa y no te has dado ni cuenta. Aunque ahora ya da igual. Tu y yo no tenemos nada que ver, quizá nunca lo tuvimos, quien sabe... Nos empeñamos en seguir algo que nunca empezó de verdad porque tu no quisiste darle la importancia que tenía. Sin embargo yo sí, yo siempre al revés... yo te consideré mi prioridad durante demasiado tiempo. Siempre esperé una reacción y seguiría esperándola si tuviera todo el tiempo del mundo, pero no lo tengo. Ya no es cuestión de paciencia, que afortunadamente contigo siempre me sobró, es cuestión de dignidad. Nunca he querido darle demasiada importancia a estas cosas, e incluso se me hace raro meter en esta historia el orgullo, pero después de tantos años me veo obligada a hacerlo.
Lo tengo claro hace mucho, pero nunca está de más recalcarlo, por si acaso se me pasa. Ninguna duda: fin.
No hay comentarios:
Publicar un comentario