Me
atrevería a decir que la temperatura tan solo distaba un par de grados de la de
hace un año por estas mismas fechas. Casualmente, y a pesar de los muchos
incidentes ocurridos durante el año, nos encontrábamos allí, abrazados.
Cualquiera que nos viera podría pensar que estábamos petrificados; pero a
nosotros ya no nos importaba el resto del mundo. Era la primera vez que lo
nuestro funcionaba, y los fracasos no habían sido pocos, créeme. Así que
decidimos encontrarnos allí cada primavera, pasara lo que pasara, no estábamos
dispuestos a aceptar otra derrota. Nos miramos;
- Nada ni nadie –me dijo-,
- Nada ni
nadie –y le besé.
No hay comentarios:
Publicar un comentario