Hace tiempo escribí algo así como "esto va de dar todo lo que sientas para recibir todo lo que sientan por ti, y si no es lo mismo, no hay nada que hacer". Pues bien, sigo pensando exactamente lo mismo. Sigo pensando que si alguien no te aporta lo que tu consideras que debería aportarte, no puedes hacer nada, no puedes obligarle a quererte un poquito más. Pero eso no quiere decir que tu no tengas que darlo todo. A pesar de que nadie te pueda asegurar que la persona por la que moverías medio mundo vaya a devolvértelo de alguna forma, no puedes quedarte con las ganas. Quedarse con las ganas quizá sea lo peor del mundo. Además, vivir no consiste en eso, o al menos no consiste en eso para mi. La vida consiste en dar y hacer lo que sientas, sin condiciones. El querer es incondicional y, si no, ni es querer ni es nada. No podemos vivir pensando en lo que harán por nosotros, o al menos yo no puedo. No puedo vivir sin hacer lo que siento y cuando lo siento porque, en definitiva, lo único que tenemos y es real, es el momento que estamos viviendo.
Al fin y al cabo, el que no arriesga ya lo ha dado todo por perdido.
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