lunes, 10 de octubre de 2011

Que pasen los años...

No puedes volver, no me puedes hacer esto. Te lo advertí, te repetí mil veces que no quería saber nada de tus batallitas. No me sirve de nada que hayas cambiado ahora, ¿no te das cuenta? Lo único que consigues es hacerme sentir patética... deberías haberlo hecho hace un tiempo, entonces todo sería diferente, estoy segura. Y ahora, por mucho que intente pararlo, estás más dentro de mi vida que nunca aunque sea de otra forma. Parece ser que por una vez lo hemos conseguido, la palabra amistad se acaba de incorporar a nuestro particular y reducido vocabulario. Hablamos sin mirarnos a los ojos, siempre con distancia de seguridad... tu poniéndote nervioso con ciertos temas de los que odias que hable con tanta soltura y yo suplicando que termines de explicarme la maravillosa persona en la que te has convertido.
Sé que no debería hablar así de nosotros, y mucho menos de ti, porque parece que esto va viento en popa... pero me da demasiada rabia que incluso en estos casos tengas que actuar al revés, que seas tan torcido. En realidad no debería sorprenderme, tu nunca quisiste ser como los demás y nunca vas a serlo.
Algún día nos reiremos de ésto, ya verás, volveremos a los catorce.

No hay comentarios:

Publicar un comentario