[...] La cuestión es que vives y, claro, ¿cómo no vas a equivocarte? No conozco a nadie que haya vivido sin equivocarse una vez, o dos, o mil. Al fin y al cabo en eso consiste esto, ¿no? O bueno, al menos en eso consiste para mi. No entiendo la vida sin dejarse llevar cuando el corazón te lo pide, y tampoco la entiendo sin parar cuando la cabeza te lo exige. Pero no me pidáis que elija entre cabeza y corazón, nadie puede hacerlo. Nadie puede saber qué será lo correcto, nadie puede decirte cómo te va a ir bien.
Quién sabe, igual un día el guante izquierdo enamorado de la mano derecha, se ve correspondido.
¡Me encanta! :)
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